De la limpieza de la ética a la destrucción de la ética: una visión de la ética tecnológica desde la filosofía moral

https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3914119

La palabra «ética» se utiliza en exceso en los círculos de política tecnológica. Arma para apoyar la desregulación, la autorregulación o la gobernanza sin intervención, la «ética» se identifica cada vez más con los esfuerzos de autorregulación de las empresas tecnológicas y con una apariencia superficial de comportamiento ético. El llamado «lavado de ética» por parte de las empresas tecnológicas va en aumento, provocando la crítica y el escrutinio de los académicos y de la comunidad tecnológica en general. Paralelamente al crecimiento del lavado de ética, su condena ha llevado a una tendencia a participar en el «ataque a la ética». Esto consiste en la trivialización de la ética y la filosofía moral, ahora entendidas como herramientas discretas o estructuras sociales preformadas como los consejos de ética, los esquemas de autogobierno o los grupos de interés.

Los malentendidos que subyacen al ataque a la ética son al menos tres: (a) la filosofía se entiende en oposición y como alternativa a la ley, la representación política y la organización social; (b) la filosofía y la «ética» se ven como una metodología formalista, vulnerable a la instrumentalización y al abuso, y por lo tanto ontológicamente defectuosa; y (c) el compromiso con la filosofía moral se minimiza y se presenta como una mera intelectualización de «torre de marfil» de problemas complejos que necesitan ser tratados a través de metodologías alternativas y más prácticas.

Este ensayo sostiene que la retórica de la ética y la moral no debe ser instrumentalizada de forma reductora, ni por la industria en forma de «lavado de ética», ni por los académicos y los responsables políticos en forma de «ataque a la ética». Para abordar el papel de la filosofía y la ética es necesario ir más allá de la simplificación y considerar la ética como un modo de investigación que facilita la evaluación de las estrategias de política tecnológica en competencia. En otras palabras, debemos resistir el estrecho reductivismo de la filosofía moral como rendimiento instrumentalizado y renovar nuestra fe en su valor moral intrínseco como modo de búsqueda de conocimiento e investigación. Lejos de imponer un esquema de autorregulación o una estructura de gobierno determinada, la filosofía moral facilita, de hecho, el cuestionamiento y la reconsideración de cualquier práctica determinada, situándola dentro de una compleja red de instituciones jurídicas, políticas y económicas. En efecto, la filosofía moral puede arrojar nueva luz sobre las prácticas humanas añadiendo la perspectiva necesaria, explicando la relación entre la tecnología y otros objetivos dignos, situando la tecnología dentro de lo humano, lo social, lo político. Es urgente empezar a considerar la ética de la tecnología también desde dentro y no sólo desde fuera de la ética.

*** Translated with http://www.DeepL.com/Translator (free version) ***

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