La inteligencia artificial responsable no puede existir sin un diseño centrado en el ser humano

Y necesitamos esas herramientas. Aunque la era de la información nos ha dejado inundados de datos, los seres humanos sólo pueden procesar una cantidad limitada de ellos. Piensa en nuestros cerebros como en aberturas por las que sólo pueden fluir una cantidad determinada de datos. Una inteligencia artificial bien diseñada puede identificar lo que es importante, limitando lo que intentamos colar por la abertura.

En términos prácticos, hay tres reglas para crear herramientas de inteligencia artificial responsables y potentes, centrándolas en el ser humano:

Adaptar la tecnología al problema, no al revés. La gente no compra palas para tenerlas: quiere cavar agujeros. Con demasiada frecuencia, en la alta tecnología creamos primero y encontramos un uso después.

Hay que identificar las necesidades del cliente y luego diseñar la mejor tecnología para resolverlas. Por ejemplo, la transcripción de llamadas en tiempo real puede ayudar a los departamentos de policía a atender las llamadas al 911. La Inteligencia Artificial puede responder a la necesidad del usuario buscando y marcando la información clave, como la ubicación y el tipo de emergencia, lo que permite al encargado centrarse en la persona que llama y abordar su problema. 

Preservar la capacidad de acción de las personas mediante la claridad y la ambigüedad. Como tecnología de asistencia, y que evalúa a lo largo de un espectro de probabilidad, la I.A. debe ser capaz de presentar la información de una manera fácilmente comprensible, incluyendo la capacidad de expresar incertidumbre y duda. Por ejemplo, la transcripción con ayuda de la Inteligencia Artificial puede diseñarse para ajustar el tipo de letra de la transcripción para indicar incertidumbre. Cuanto más difícil sea leer una palabra, menos segura estará la inteligencia artificial de haberla transcrito correctamente.

La alternativa -comunicar resultados desprovistos de ambigüedad- puede erosionar la capacidad de acción del ser humano al reducir sus opciones. El diseño es la diferencia. Los beneficios de la claridad fluyen en ambos sentidos: Cuanto mejor entienda una inteligencia artificial a su usuario, más rápidamente podrá identificar la información importante.

La transparencia también ayuda a los usuarios que son responsables ante otros actores humanos. Arthur C. Clarke dijo memorablemente que «cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia». Sin embargo, para aquellos que necesitan comunicar por qué se tomaron las decisiones, como los funcionarios de seguridad pública, la relación entre lo que produce un algoritmo de Inteligencia Artificial y sus entradas debe ser clara. 

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